Se encuentra
en el lugar en que, hace más de 900 años –en
1080–, se estableció una pequeña comunidad de
canónigos para vivir según la Regla de san Agustín.
Esta comunidad fructificó y, con el paso del tiempo, en el
lugar de la pequeña iglesia original, se construyó una
serie de edificios que demuestran todo su esplendor: la iglesia de
Sta. Maria, el claustro románico, las dependencias para los
canónigos...
Al abrigo del monasterio y del estanque, al que debe su nombre en catalán,
se fue agrupando el pueblo que hoy le acoge.
Desde hace más de tres siglos, el monasterio es la sede de la
parroquia de Santa Maria de l’Estany. Del monasterio medieval
queda la iglesia, las salas del museo y, sobre todo, el extraordinario
claustro románico, una joya internacional de la escultura religiosa.
El estanque se secó siglos atrás.
Esperamos que, aún hoy, las piedras le puedan transmitir la
serenidad, la placidez y la experiencia interior para las que fueron
creadas.
Disfrute de su visita.
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